Haroldo Conti: 100 años y la lucha ineludible por los Derechos Humanos
El 25 de mayo pasado, además de ser una fecha patria, se conmemoraron los 100 años del nacimiento de Haroldo Conti (1925-1976), una figura fundamental de la literatura argentina y un símbolo de la lucha por los Derechos Humanos.
La vocación y la obra: De maestro a narrador esencial
Haroldo Conti nació en Chacabuco, provincia de Buenos Aires. Su camino hacia la literatura fue gradual: se recibió de maestro normal nacional y más tarde de Profesor de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
De joven, ejerció la docencia en la Escuela Agraria de General Pirán, como profesor a cargo de la asignatura Educación Cívica y en 1956, como profesor de escuela secundaria en Santos Lugares.
Además fue profesor de latín, empleado de banco, piloto civil, nadador y navegante. En unos de sus viajes conoció las Islas del Delta. Instalado allí, en 1962, escribió su primera novela, Sudeste, un relato que perfila la vida de los trabajadores y navegantes del Delta del Paraná, un paisaje que se volvería una marca distintiva de su obra.
Le siguió la publicación de los libros de cuentos Todos los veranos (1964, Premio Municipal), Con otra gente (1967); las novelas Alrededor de la jaula (1967, Premio Universidad de Veracruz), En vida (1971, Premio Barral), Mascaró, el cazador americano (1975, Premio Casa de las Américas); y el libro de relatos La balada del álamo carolina (1975).
En paralelo, Conti colaboró en diarios y revistas de la época con textos de ficción, críticas cinematográficas, crónicas literarias y escritos sobre la coyuntura latinoamericana.
Su estilo se caracteriza por una prosa poética, que logra fusionar la descripción detallada de los paisajes (el río, la provincia) con la profunda psicología de sus personajes, casi siempre gente sencilla, trabajadora y marginal, reflejando su empatía social.
El compromiso del escritor y la dictadura
Conti fue mucho más que un narrador de la vida en el Delta. Fue un intelectual comprometido y militante que reflejó en su obra una profunda solidaridad y una mirada crítica sobre las desigualdades sociales. Esta coherencia entre su vida y su escritura lo convirtió en blanco de la última dictadura cívico-militar argentina.
Su rol como escritor se transformó en un acto de resistencia. Su palabra, cargada de compromiso, era considerada peligrosa. Fue secuestrado y desaparecido la madrugada del 5 de mayo de 1976. Un símbolo de su inquebrantable convicción es la frase que dejó escrita en latín sobre su escritorio: "Hic et ubique terrarum est locus meus... et hinc non movebor" ("Este es mi lugar en la tierra y de aquí no me moverán"). Su desaparición es un crimen emblemático que evidencia la persecución y el terrorismo de Estado ejercido contra la cultura y el pensamiento libre.
La memoria de Haroldo Conti está permanentemente ligada a la defensa de los derechos humanos. Su legado se honra y se mantiene vivo en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, ubicado en el predio de la ex ESMA, un espacio emblemático que pasó de ser un centro clandestino de detención a un sitio de Memoria, Verdad y Justicia.
Su vida y trágico destino son un recordatorio constante de la necesidad de proteger las garantías fundamentales, valores que celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos cada 10 de diciembre. Esta fecha, que conmemora la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos por la ONU en 1948, busca reafirmar los principios de dignidad, libertad y justicia para todos.
Al recordar los 100 años de su nacimiento, se reivindica la figura de Conti no solo como un gran escritor, sino como un defensor de la humanidad cuyos ideales continúan impulsando la lucha por una sociedad donde nadie sea silenciado por expresar sus convicciones.